El diagnóstico evidenció una desconexión entre la estrategia del negocio y su ejecución operativa, manifestada en dos frentes principales:
- Operación productiva principal (Core Business)
Producción gestionada desde la urgencia diaria, sin visibilidad real de capacidades ni cuellos de botella.
Crecimiento de producción significaba incremento proporcional de head count. Sin mejoras estructurales de productividad.
Ausencia de métricas en tiempo real para anticipar desviaciones y corregir durante la ejecución.
Falta de planificación de materiales, generando sobreinventarios, presión sobre el capital de trabajo y variabilidad operativa.
Proceso relegado, sin responsabilidad clara ni estructura dedicada.
Fragmentación entre áreas técnicas, con objetivos no alineados al resultado final.
Gestión manual y reactiva de la información, limitando la capacidad de respuesta.
Baja productividad y acumulación de casos, afectando costos y experiencia del cliente.